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domingo, 24 de abril de 2016

Voces de Chernóbil

En días pasados tuve oportunidad de leer a la actual Premio Nobel, Svetlana Alexiévich: Voces de Chernóbil!

La primer periodista que obtiene el máximo galardón de la literatura nos muestra, a través de entrevistas a protagonistas o testigos presenciales, aquel terrible suceso ocurrido el 26 de abril de 1986.
En una labor que no requiere de mayor intervención que las entrevistas en sí, la autora toma las vivencias de la población de Pripiat (y otras cercanas), donde en su mayoría habitaban quienes tuvieron el primer impacto y consecuencias de la expulsión de uno de los cuatro reactores de la planta nuclear de Chernóbil.
A lo largo del libro, podremos apreciar no solo actos de heroísmo, sino los terribles efectos que, ignorado por los pobladores, tuvo la exposición indiscriminada a la radiación. Asimismo, la censura y el bloqueo informativo que impuso el gobierno soviético llamando incluso a la responsabilidad de un posible sabotaje occidental.
La obra es muy cruda, aunque necesaria, pues es, precisamente la voz de quienes durante muchos años no la tuvieron.
La conclusión al final es amarga y te deja una sensación de que el progreso siempre lleva su cuota de muerte!
Excelente domingo!

martes, 12 de abril de 2016

Cuento (cortísimo) indígena para pelar papa.

“Y volveré como ladrón de noche a robarme tus miasmas” Roberto Luna Pietro, el trovador del Lavadero.

El hilo delicado que unía sus almas estaba hecho de un material parecido a la sopa maruchan, no era difícil sospechar o intuir que esos dos, más que amigos eran almas gemelas, una  especie de emparedado de crema de cacahuate con mucha crema de cacahuate, eso sí, ambos tenían por igual, algo que no los distinguía ni los relacionaba, ni siquiera los ubicaba en un plano real, algo que de ser apenas perceptible, pasó a ser algo imposible de ocultar,  y es que claro, ellos eran una lombriz de tierra y una gallina criolla.

sábado, 9 de abril de 2016

Recetarios para pequeños burgueses

Hace días me invitaron a casa de un amigo en algún lugar de Río Churubusco,la soltería le permite darse unos pequeños y hasta caros placeres que un ciudadano promedio no podría costear con los sueldos casi miserables que se reciben por estos lados, lo que me sorprendió de primera mano fue su sala tan pulcra y la mesa tan bien alineada, nada de restos de basura de empaques de unicel, ni latas de coca en el cesto de la basura. La sala de un estilo más bien gótico, con incrustaciones metálicas en las líneas superpuestas de los costados y de piel color vino oscura daba la impresión de un montaje bien planeado, las lámparas estilo no sé qué, tal vez tepiteña-Clásica, iluminaban el lugar y ponían al invitado en alerta sobre lo cerrado y tétrico del departamento,en milisegundos,me dí cuenta de que la ventana no daba a ninguna parte y que el marco estaba totalmente plano,sin vidrio con una cortina de seda y con una sobrecortina de bambú más bien desgastada.

Renato me invitó a tomar asiento y me ofreció un vino chileno ¨muy caro¨ un Petit Verdot dijo mientras limpiaba la copa con un paño blanco. Puso un disco de Moenia y se fue a su recamara a ponerse cómodo supongo, es aquí cuando debo aclarar que yo estaba ahí solo para probar la tan renombrada pasta con trufas que hizo famoso a Renato entre el selecto grupete que frecuenta.

La cocina no la voy a describir tan puntualmente porque era una típica cocina de departamento de soltero, la estufa, la campana tan normales y hasta simples, unos cajones yuxtapuestos y un fregadero con registro para agua fría y caliente,un aparador para platos y un escurridor de cubiertos, también un mixer y una sanduchera y un cajón con llave.

Después de buscar en su bolsa,sacó una diminuta llave y abrió el cajón que parecía un cofre del tesoro,y no era para menos,ahí guardaba sus latas de anchoas del mediterráneo,pimienta de cayena, sal gruesa del mar muerto,cebada de Etiopia y un poco de canela de Ceilán, también una lata de aceite de oliva extra virgen australiano.

Lo que no terminé de entender fueron los tuppers con frijoles negros y una ración de chicharrón en salsa verde que encontré en el refrigerador,bien ocultos detrás del queso parmesano y de la chistorra argentina, los descubrí por casualidad cuando buscaba las aceitunas negras.

Ya está lista la cena!!! me dijo con una sonrisa, y obvié el proceso de su preparación porque me pareció tan trivial que llevaba más trabajo preparar un café de olla. Probé tres bocados y me llevé la copa a la boca y sin pensarlo, en ese momento frágil y delicado y por la cortesía que se merecía,le dije: "Deberías escribir un blog sobre cocina,se te da muy bien".






jueves, 7 de abril de 2016

El Hombre Desnalgado.


Se sometió a las más rigurosas dietas, pero lo que más lo ayudó fue leer un libro por semana, cada libro que devoraba significaban 2 kilos menos para su abultada figura, se sorprendió cuando al terminar de leer Éxodo de León Uris, había perdido 8 kilos. Su madre, al parecer intuía esa pequeña alegría, y puso un granito de arena en aquella playa inmensa. Una mañana se despertó y tenía en frente un reto un poco complicado, 1Q84 de Murakami y en Busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Suspiró como si estuviera por engullir un cerdo adobado, no era más que un librito, pan comido dijo! Luego vinieron los más de más, Aristoteles, La Divina Comedia, y las Obras Completas de Anaximandro, también una enciclopedia en portugués perteneciente a Vasco de Gama, y unos tercetos escritos por Ramón Elias, el poeta mayor de los Andes, que aunque no tan de grueso calibre, si representaban un paseo por la memoria de los techos rojos y la alpargata.

Un domingo ya casi en los huesos se topó con un poema de Octavio Paz y suspiró, se veía leve, como un resumen de algo, pesaba en ese entonces 30 Kilos, no es para tanto, pero los clásicos menos pesados le habían quitado el apetito, tal vez esa voracidad hubiese servido cuando pasaba días enteros viendo las vitrinas de las panaderías, o como el perro sin dientes afuera del área de carnes del mercadito. ¨Un sauce de cristal un chopo de agua….¨ Sus fuerzas comenzaron a disminuir, y cuando hubo dado la vuelta a la piedra de sol se fue desvaneciendo entre la bata de seda que se arremolinó sobre la cama…Un árbol bien plantado más danzante, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre¨