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domingo, 10 de abril de 2016

Salsa pomodoro para italianos wannabe.

Mi tío Nino es un especialista en comida italiana, de hecho es especialista en todo lo que tenga que ver con Italia, Musolini, Giusepe Garibaldi y Verdí, habla sin parar de la camorra, de Toto, de Vittorio de Sica y de la grappa, vivió unos años terribles de la WW II y migró a un país sudamericano que terminó peor que la Italia de la posguerra.  

Una cosa que odia mi tío es servir la pasta con salsa pomodoro y que le pongan mayonesa, yo cometí ese error garrafal un día de julio del 1998 y desde ese día jamás volvió a ofrecerme de comer, eso sí, me enseñó a hacer una simple y sencilla salsa que hoy en día me ha evitado muchos inconvenientes, sobre todo cuando invito gente a comer a la casa, por eso, ahí les va la receta, los ingredientes los encuentran en cualquier mercado y se pueden sacar un AS de la manga si quieren sorprender a propios y extraños.

Comience usted por olvidar esas salsas tan comunes que sirven en los establecimientos y que la mamá, la abuela y la tía ponen en la mesa, si es salsa, pero no de la italiana.
  1. Vaya al super y compre 5 kilos de jitomate bien maduros. Debe quitarle la piel al jitomate pasándolo por agua hirviendo, proceda a licuar y cuele para eliminar las semillas, este es el primer paso para evitar que la salsa se ponga más ácida. 
  2. Una vez pelado,licuado y colado el jitomate, ponga freír cebolla y ajo en aceite de oliva, y cuando estén dorados agregue el jitomate y espere a que hierve, con movimientos envolventes vaya retirando la espuma que se forma en los bordes, debe hacerlo constantemente hasta que las líneas amarillas desaparezcan y se vea un color uniforme, luego agregue azúcar, una cucharada por cada kilo de jitomate y agregue las demás especies, orégano, albahaca, pimienta y sal.
  3. Deje enfriar y guarde en botellas de vidrio preferiblemente.
  4. Diga a sus amigos, vecinos y familiares lejanos que esa salsa es tipo italiana con receta original, así creará más impacto.
  5. No olvide hacerse el guaje cuando le pidan la receta, eso de que es una receta de familia y tiene sus secretos es más interesante.


sábado, 9 de abril de 2016

Recetarios para pequeños burgueses

Hace días me invitaron a casa de un amigo en algún lugar de Río Churubusco,la soltería le permite darse unos pequeños y hasta caros placeres que un ciudadano promedio no podría costear con los sueldos casi miserables que se reciben por estos lados, lo que me sorprendió de primera mano fue su sala tan pulcra y la mesa tan bien alineada, nada de restos de basura de empaques de unicel, ni latas de coca en el cesto de la basura. La sala de un estilo más bien gótico, con incrustaciones metálicas en las líneas superpuestas de los costados y de piel color vino oscura daba la impresión de un montaje bien planeado, las lámparas estilo no sé qué, tal vez tepiteña-Clásica, iluminaban el lugar y ponían al invitado en alerta sobre lo cerrado y tétrico del departamento,en milisegundos,me dí cuenta de que la ventana no daba a ninguna parte y que el marco estaba totalmente plano,sin vidrio con una cortina de seda y con una sobrecortina de bambú más bien desgastada.

Renato me invitó a tomar asiento y me ofreció un vino chileno ¨muy caro¨ un Petit Verdot dijo mientras limpiaba la copa con un paño blanco. Puso un disco de Moenia y se fue a su recamara a ponerse cómodo supongo, es aquí cuando debo aclarar que yo estaba ahí solo para probar la tan renombrada pasta con trufas que hizo famoso a Renato entre el selecto grupete que frecuenta.

La cocina no la voy a describir tan puntualmente porque era una típica cocina de departamento de soltero, la estufa, la campana tan normales y hasta simples, unos cajones yuxtapuestos y un fregadero con registro para agua fría y caliente,un aparador para platos y un escurridor de cubiertos, también un mixer y una sanduchera y un cajón con llave.

Después de buscar en su bolsa,sacó una diminuta llave y abrió el cajón que parecía un cofre del tesoro,y no era para menos,ahí guardaba sus latas de anchoas del mediterráneo,pimienta de cayena, sal gruesa del mar muerto,cebada de Etiopia y un poco de canela de Ceilán, también una lata de aceite de oliva extra virgen australiano.

Lo que no terminé de entender fueron los tuppers con frijoles negros y una ración de chicharrón en salsa verde que encontré en el refrigerador,bien ocultos detrás del queso parmesano y de la chistorra argentina, los descubrí por casualidad cuando buscaba las aceitunas negras.

Ya está lista la cena!!! me dijo con una sonrisa, y obvié el proceso de su preparación porque me pareció tan trivial que llevaba más trabajo preparar un café de olla. Probé tres bocados y me llevé la copa a la boca y sin pensarlo, en ese momento frágil y delicado y por la cortesía que se merecía,le dije: "Deberías escribir un blog sobre cocina,se te da muy bien".